Josefina de Bonaparte en el museo de La Pagerie

Museo de La Pagerie

Napoleón Bonaparte fue el emperador del Primer Imperio Francés o Imperio Napoleónico y su primera esposa fue la famosa Josefina de Beauharnais.

María Josefina Rosa Tascher de la Pagerie era una mujer criolla, es decir nacida en las colonias de ultramar, en este caso en Martinique, el Caribe.

De aquí partió para casarse en París con su primer esposo, de Beauharnais, pero ya separada regresó a las Antillas a ocuparse de los negocios familiares en ebullición con motivo de la Revolución Francesa y una rebelión de esclavos.

Era una mujer medianamente  rica y bien relacionada y cuando regresó a Paris merced a sus contactos logró conocer a Bonaparte y casarse con él en 1796. Para entonces su primer esposo había pasado por la guillotina. En 1804 es coronada Emperatriz de Francia.

Hoy, si vas de vacaciones a Martinique la tierra que la vio nacer y la crió la recuerda con un museo, el Museo de La Pagerie. Esta casa está situada cerca del pueblo de Trois Illets, y ha sido organizado de forma tal que recrea la historia de María Josefina, la famosa emperatriz.

En este lugar nació en 1763 y se conservan algunos de sus objetos personales, algunas cartas escritas a su segundo esposo, Napoleón, y algunos retratos. Hay que decir que Josefina era una mujer de apariencia común, nada llamativa, aunque dicen que tenía los dientes horribles porque la costumbre de la infancia de chupar caña de azúcar  se los había arruinado. Además, tenía muchas faltas de ortografía y dicen los biógrafos que su primer esposo la reprendía siempre por eso, horrorizado.

La familia de Josefina tenía plantaciones de azúcar y si bien estaba bien conectada pasaba algunos problemas económicos así que el primer matrimonio vino a resolverlos. Josefina no le dio hijos a Napoleón así que se divorciaron en 1810 pero de su primer matrimonio tuvo un hijo y una hija que la convirtieron en bisabuela de reyes y reinas por todo Europa.

Su casa en Martinique es el museo y a su alrededor están las ruinas de la planta azucarera, el molino de caña y el hermoso jardín botánico. Aquí creció la que la historia clasificaría como una mujer frívola, inculta, con muchos amantes pero emperatriz al fin.

Foto: vía Uncommon Caribbean

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