Trinidad de Cuba, una ciudad museo en Centroamerica

Histórica, tradicional, mística y atractiva, así es Trinidad de Cuba, ciudad que parece detenida en el tiempo y siempre regala a sus visitantes los extraordinarios encantos propios de una ciudad-museo ubicada entre el mar y la montaña.

Esta ciudad fue fundada en 1515 por Diego Velásquez y, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1988, siendo considerada desde ese momento una joya arquitectónica colonial de Cuba, América y el mundo.

Para recorrer Trinidad de Cuba recomendamos comenzar desde el mismo centro, es decir, por La Plaza Mayor. Desde este punto tendremos una excelente visión de toda la villa y sus numerosas y bien conservadas obras de arquitectura colonial. En la mayoría de las casas del centro histórico encontraremos patrones similares en construcción, distribución y diseño, siendo así que, casi todas tienen patio interior con techos de tejas rojas con detalles trabajados con arcilla y barro.

Sobresaliente es también la decoración de estilo neoclásico muy bien distribuida en murales, acabados, los marcos de madera y otros.

Dentro del recorrido por el centro histórico también es importante visitar el Museo Romántico, La Torre de Manaca- Iznaga -desde donde podremos visualizar por completo el Valle de los Ingenios; la Plaza de los Artesanos, la Casa de Cultura y la antigua Cárcel Real. Las playas son características de Cuba, y en Trinidad de Cuba no podía ser diferente, por eso, si te gustan las playas no dejes de pasar unos días en Ancón, María Aguilar o El Salto de Caburní.

Si te atrae la cultura, música y costumbres de Cuba, no dejes de ir a la capital provincial, Sancti Spíritu, cuna de trovadores donde disfrutarás de un ambiente agradable, gente interesante y buena música, además de, ser una de las urbes cubanas donde más  podrás disfrutar de la naturaleza.

Trinidad de Cuba es una ciudad donde la urbe ha sabido adaptarse a la vida moderna sin abandonar su esencia y riquezas históricas de su pasado. Como resultado tenemos una ciudad hermosa digna representante de las antillas.

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